Evaporadores / Unidades interiores

Una parte esencial de un sistema de refrigeración es el evaporador de aire acondicionado, sin este producto la función del refrigerante para emitir frío o calor sería imposible. Este sistema absorbe el calor para después liberarlo en el condensador.

Tipos de evaporadores para climatización

  • Modelo de tubo y aleta: Los más comunes, con tubos de cobre o aluminio y aletas que incrementan el área de intercambio térmico.
  • Diseño de placas: Compacto y eficiente, ideal para instalaciones con espacio reducido.
  • De caída de película: Especializado en enfriamiento de líquidos, con alta superficie de contacto y flujo constante de aire.

Aplicaciones habituales de estos equipos

Utilizados en climatización de edificios residenciales, comerciales e industriales, así como en refrigeración de alimentos y bebidas, enfriamiento de líquidos o producción de hielo. Compatibles con refrigerantes como R-22, R-410A y R-134a.

Ventajas

  • Diseños adaptados a distintas aplicaciones.
  • Alta eficiencia energética.
  • Compatibilidad con varios refrigerantes.
  • Fabricados con materiales duraderos y resistentes.

¿Qué es y cuál es su función?

Es la parte del sistema que absorbe el calor del aire o del líquido, transfiriéndolo al refrigerante para enfriar o climatizar.

¿Cómo elegir el modelo adecuado?

Depende de la capacidad necesaria, tipo de refrigerante, espacio disponible y uso previsto: climatización o refrigeración.

¿Cómo funciona?

El líquido refrigerante circula por su interior, absorbe el calor y se evapora, enfriando el aire o fluido que lo rodea.

¿Cuál es la diferencia con el condensador?

Este componente absorbe calor para enfriar; el condensador lo libera al exterior.

¿Qué problemas pueden surgir?

Acumulación de suciedad, fugas de refrigerante o corrosión en la superficie de intercambio térmico.

¿Cómo se limpia?

Utilizando productos específicos y cepillado suave o limpieza con vapor, siempre siguiendo las indicaciones del fabricante.

¿Cómo afecta la suciedad?

Reduce la eficiencia, aumenta el consumo de energía y puede provocar averías en el sistema.

¿Cómo evitar hongos y bacterias?

Realizando limpiezas periódicas, manteniendo los filtros en buen estado y asegurando una buena ventilación.